Mi pequeña Ella cumplió su primer año, fue maravilloso escucharla golpear la puerta de mi recamara gritando mamaaaa, mamaaaa para que la abriera. Entre banderines de colores y patrones, serpentinas, pizza, pastel y refrescos disfrutamos en compañía de vecinos y amigos, cantarle Felíz Cumpleaños. Los abuelos paternos se lo perdieron porque la tv o las noticias o la comidad del hogar son sus prioridades, el abuelo materno ni sus luces y la abuelita materna siempre pendiente aunque cansada y con sueño, llegó a disfrutar. Mucha ropita gracias y unos zapatitos rojos, unos juguetitos... la hermana mayor, ZsaZsa abrió casi todos los regalos y entre su no comprendo porque toda la atención es para la bebé, yo también estoy aquí, tuvo sus altibajos. Volvimos ajugar diaper ball en la mañana pero con el papi y al mediodia se le ocurrió la version extrema: con diarrea...jaajajaja Como buen domingo comimos una ensalada en supersalads, vimos medio show de platanito y nos reimos para rematar con la velita y pastel. Luis quedó bombo y neuras, reclamaba su domingo entre mal humor y desplantes con las niñas, yo, a bañar bebé y darle más afecto.
Así fue...a veces pienso que estar casado es un albur, últimamente más que otras.
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